¿Cuánto dinero debes destinar al alquiler o compra de una vivienda?

El mercado del alquiler está en auge en las principales capitales españolas. En Madrid, Barcelona, Málaga y Baleares se están  alcanzado los niveles de 2007. Sin embargo en el resto de España los precios están estancados o incluso, bajando.

Según un estudio reciente de Alquiler Seguro, el 35% de los inquilinos debe dedicar el 40% de sus ingresos al pago mensual del alquiler. El 25,14% de los inquilinos en España tiene un contrato indefinido, trabajando la mayoría en el sector servicios y con una antigüedad laboral de menos de un año y un salario medio de 1.100 euros al mes.

Expertos del sector han dado la voz de alarma, pero lo cierto es que en las grandes ciudades el precio del alquiler se ha disparado, no así el empleo especialmente el juvenil y los salarios.

¿Qué porcentaje del salario hay que dedicar a la vivienda?

No existe una regla escrita acerca del porcentaje recomendado sobre los ingresos familiares que puede destinarse a la financiación de la compra o al alquiler de una vivienda.

Habitualmente se consideraba que para que no existieran problemas posteriores en la financiación hipotecaria, un máximo del 30% de los ingresos familiares era un porcentaje prudente.

Igualmente, hay que indicar que ese porcentaje dependía en gran manera del nivel de ingresos familiares ya que, según esa regla, una familia con ingresos anuales de 24.000 euros no debería destinar más de 6.000 euros a la amortización anual de un préstamos hipotecario, o lo que es lo mismo que con un ingreso mensual de 2.000 euros, no se debería destinar más de 600 euros a la amortización hipotecaria. Sin embargo, para una familia con unos ingresos mensuales de 6.000 euros su destino a la amortización hipotecaria podía situarse en 1.800 euros mensuales.

Otra de las recomendaciones dadas por expertos indica que una familia no debería destinar más de 4 veces los ingresos brutos anuales de un hogar. Tomando el ejemplo anterior, una familia con ingresos brutos anules de 24.000 euros podrían acceder, sin tener grandes problemas, a una vivienda de 96.000 Euros mientras que una familia con ingresos brutos anuales de 80.000 Euros podría acceder a una vivienda de 360.000 Euros.

En el momento previo al inicio de la crisis financiera que estalló en 2007, en España las familias alcanzaron la cifra de 9 veces los ingresos brutos anuales.

Aunque está cifra ha ido disminuyendo desde entonces, actualmente el Banco de España la posiciona en 6,3 años lo que hace que todavía existan riesgos potenciales de fallidos ante un mercado laboral todavía no equilibrado y a pesar de su recuperación progresiva de los últimos años.

También se han promulgado otras reglas como es la conocida 50/30/20 basada en el principio de restar los gastos de los ingresos dando como resultado el posible ahorro familiar.

En orden inverso, el 50% debería corresponder a cubrir las necesidades básicas como el pago de la hipoteca o el alquiler, los gastos inherentes a una vivienda como son luz, agua, cuota de comunidad, etc y por último y la manutención o gastos en comida.

De esta manera, a la cifra del 50% deberían restarse los otros conceptos que no se corresponden con el pago de la hipoteca para poder determinar cual es el máximo que una familia debería destinar. De nuevo, en este sistema, dependerá de los ingresos familiares brutos anuales o mensuales no siendo lo mismo para una familia con ingresos de 24.000 euros que para una familia con ingresos de 80.000 euros.

Por medio de estas y otras muchas recomendaciones o reglas no escritas, se aconseja no pasar de determinado porcentaje de los ingresos brutos anuales a la adquisición de vivienda por medio de financiación ajena.

 

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